¿Te imaginas vivir 46355 días? Eso hace un total de 127 años, que parece ser la edad de la mujer más anciana del mundo. Casi nada. Nacer en 1880 y seguir aquí para contarlo. Pasar por TRES siglos diferentes. Qué movida.
La noticia me ha hecho plantearme si, hoy por hoy, merece la pena vivir tanto. Partamos del supuesto de que llegamos a esa edad con una calidad de vida medianamente digna. La esperanza de vida media hoy en día creo que no llega a los 80 años. Te has pasado 47 de rosca. Un 60% más de vida extra.
Según he leído alguna vez (aunque no sé si será verdad), se espera que la esperanza de vida vaya aumentando cada vez más, y que de aquí a un siglo o así, no será raro que lleguemos (bueno, lleguen) a vivir 130 ó 140 años. Pero hoy por hoy no es así. Y llegar a los 127 viene a ser como poder empezar a paladear la maldición (o bendición) de la inmortalidad, esa que trae de cabeza a todos los vampiros del mundo. Con 127 años has visto muchas alegrías y muchos sufrimientos. Habrás visto nacer a innumerables personas, pero también has visto morir a tus padres, hermanos, tíos, hijos, sobrinos y amigos. Te ha dado tiempo a leer (si es que lees) una burrada de libros, pero probablemente también seas más consciente que nadie de que cuanto más lees, más quieres, y que aunque vivieses siete veces más, no leerías todo lo que te gustaría leer. Has vivido el alumbrarse con sebo (¡¡joder, la bombilla se inventó el año anterior a nacer tú!!) y el que todo el mundo sepa que tienes 127 años gracias a internet. Has podido ver las películas de los Lumière, has podido ver Matrix. Cuando naciste, probablemente todavía había quien hablaba de aquella revolución e independencia del que luego, en tu eterna vejez, se convertiría en el país que gobierna el mundo. Has visto nacer y morir a dictadores, genios, escritores, asesinos... y te has podido reir de todos ellos, porque para bien o para mal, ellos se han marchado y tú sigues aquí. Tela del telar.
¿Merecerá la pena? Yo pienso que, si hay calidad de vida, sí que tiene que merecer. Pese a todo lo malo. Pese a sentirte como Drácula.
J.
miércoles, 17 de octubre de 2007
46355
Publicado por
Abdul Alhazred
a las
12:48
11
comentarios
martes, 16 de octubre de 2007
Jamaica
------
ACTUALIZACIÓN: Este viaje a Jamaica de hoy nos ha llevado a otro sitio también, a alcanzar las 1000 visitas :) Qué bonito. Los Sueños en la casa de la bruja siguen viento en popa. Gracias a tod@s.
------
Hoy me he levantado con una canción que escuché por primera vez en Jamaica dándome vueltas en la cabeza, y claro, se me ha venido a la mente el viaje entero. Así que os voy a dejar reproducido el texto que escribí en su día (el 21 de marzo) en el antiguo cuaderno de viajes que tenía colgado por ahí. No sé cuantos de vosotros lo habréis leído ya, pero para todos aquellos que ya lo hayáis hecho, os invito de nuevo a pasearos por Negril y Montego Bay. Y para los que no, espero que disfruteis del viaje ;)
CONTRASTES
Anoche aterricé de nuevo en la realidad del College (esto es, frío y aburrimiento). Pero bueno, una vez más, como viene siendo increíblemente habitual cada vez que salgo de viaje, he vuelto con muchas imágenes grabadas en la retina, y creo que con espectro de colores más amplio en mi forma de ver el mundo. Vamos, pues, con un repaso a qué pasó en Jamaica.
Si hay una palabra que definiría estos 10 días en la isla al sur de Cuba, esa palabra es la que da título a la entrada: contrastes. Y la mayoría de ellos me han hecho pensar mucho. El primer contraste es la relación entre el nivel de vida y los habitantes de la isla. Jamaica es, si no tercermundista, sí un país en vías de desarrollo (en los primeros compases, podríamos decir). La pobreza es extrema, las chabolas se suceden una detrás de otra, y si miras por la ventanilla del taxi en el que viajas, el paisaje semi-selvático está salpicado de auténticos cuchitriles, aquí y allí, minúsculos, frágiles, apenas fantasmas de viviendas. Y el contraste aparece cuando te mezclas con los jamaicanos, cuando hablas con ellos, que apenas tienen nada. Y te miran con una amplia sonrisa en el 90% de los casos, y son felices, casi seguro, más que tú y que yo. Viven con lo mínimo, pero, en este país reina la felicidad. Si alguna vez viajas a Jamaica, creo que te perderías más de la mitad de lo bueno de la isla si no te mezclas con su gente, si no los escuchas, si no hablas con ellos, si no te dejas llevar por sus historias, si no les preguntas sobre su vida, su gente, su país. Allí estás tú, occidental, con dinero (bueno, no tanto en nuestro caso), con tu portátil esperándote en casa... y ellos no tienen en muchos casos ni dónde lavarse. Pero sonríen. Y envuelven su pobreza en colores alegres, vivos, pintan sus pequeñas chabolitas de azul, de rojo, de verde, de amarillo. Y es que, para sintetizar perfectamente el espíritu de la isla, cito la frase lapidaria que nos dijo el primer taxista con el que hablamos: "There are no problems in Jamaica. Just situations".
Cuando miras desde una óptica diferente, ves que sí, que hay muchísimos problemas. Es un país corrupto, donde la droga, el sida, la prostitución, la delincuencia... reinan a sus anchas. Ellos lo saben, pero también saben que es lo que les toca vivir, y lo viven con una (normalmente desdentada) sonrisa en el rostro. Y luego nos volvemos a nuestro pequeño College, y nos quejamos del frío que hace, y de lo lenta que está hoy la conexión a internet. Terrible.
Más contrates... los enormes complejos hoteleros de compañías extranjeras (muchas españolas, por cierto), con sus campos de golf, sus piscinas, zonas recreativas, palmeras... y diez segundos después pasas por una 'urbanización' de cabañas autóctonas, con niños corriendo descalzos, chivos mascando hojas en el arcén de la carretera, y una mujer con un pesado fardo sobre su cabeza viendo pasar tu taxi. Al principio me parecía espantoso, pero hablando con la gente aprendí que ellos están contentos con que gente de fuera venga a montar sus hoteles aquí, ya que de por sí, la isla no se preocupa de hacer nada. Así, al menos, empresas extranjeras explotan la isla a cambio de ofrecer trabajo tanto para construir como para personal luego en el hotel. Y un resort de 2000 habitaciones (que los hay) necesita de mucha gente. Y con la miseria que posiblemente les paguen en el hotel, ellos podrán seguir tapando las goteras, arreglando el destartalado coche que utilizan como taxi ilegal (si vives en Jamaica y tienes coche, hay un 80% de posibilidades de que seas taxista ilegal, por lo que he podido comprobar!), comprar su cerveza red stripe, y dar de comer a tres críos. Y seguir sonriendo.
No puedo decir que me haya metido en el corazón de la isla y de su gente, ni mucho menos. Pero he intentado hacer todo lo posible por salirme de los circuitos turísticos típicos. Lo más parecido a experimentar la isla verdadera, no la turística, fue un paseo de unos 40 minutos con un guía nativo por el centro de Montego Bay, algo alejado de restaurantes y hoteles. La sensación fue una mezcla entre miedo, alienación, fascinación, inquietud... dos blancos en el corazón de la ciudad, en un hormiguero de negros corriendo por la acera (o la carretera, que les da igual), coches pitando, gente mirándonos, etc. 'No pertenecéis a esta zona', era lo que decían sus miradas, entre extrañadas y amenazantes. 'Escucha bien. Nunca, NUNCA entréis por ahí. Es la entrada al Ghetto. Allí no preguntan. Disparan'. Eso nos dijo el guía. Tranquilizador, sí. Y parece ser que es cierto. Hay muchos problemas de mafias, bandas, armas circulando libremente (y parece ser que no pistolitas, que aquí van a lo bestia y el que menos lleva una UZI). Ellos también evitan entrar al Ghetto. Allí no se andan con tonterías. Pero bueno, si estás pensando ir a Jamaica y se te han quitado las ganas, tranquilidad. No hay ningún tipo de problema si no sales de la zona turística. De verdad. Nosotros no tuvimos ninguno.
Y ahora, imágenes y momentos que están aquí, en mi cabeza, creo que para siempre.
Primero, casi sin dudarlo, las glimmering waters. Se trata de una pequeña excursión nocturna en barco (40 minutos) por una bahía en la que se encuentran la desembocadura de un río y el agua del mar. El resultado es, en primer lugar, que puedes apreciar perfectamente una línea de agua en medio de la bahía, que divide el agua caliente del mar de la fría del río. Pasas de un agua a otra como del blanco al negro. Pero lo verdaderamente espectacular y emocinante (en el sentido de 'se me caen las lágrimas') es que la superficie del agua de la bahía está poblada por un tipo de placton que tiene un mecanismo de defensa muy particular: cuando es molestado, se ilumina con una luz verdosa fluorescente. De manera que mientras vas montado en el bote, puedes ver la estela que va dejando de luz el motor, y todo el movimiento de pequeñas olas iluminadas que produce la lancha. Y después, una pequeña parada en la oscuridad, hasta que las aguas se han calmado, y tú, si quieres, entras en el agua. Fuimos los únicos que lo hicimos, y creo que los demás se perdieron el 80% de la emoción de todo el paseo. Nadar allí fue inolvidable. Imagina estar en el agua, de noche, y completamente rodeado de luz a tu alrededor. Con cada movimiento de un brazo o una pierna, toda el agua a su alrededor brilla en verde fluorescente. Sacas tu mano del agua, y pequeñas lucecitas siguen brillando en ella unos segundos. Fascinante.
Después, pasar un atardecer en el Rick's Cafe, viendo a la gente saltar desde el acantilado hacia el mar cristalino, y decidir que tú también vas a saltar. Subir al acantilado, ver que el sol se está empezando a esconder perezosamente, mirar hacia abajo y sólo ver azul eléctrico unos 20 metros más abajo, y saltar... Tres segundos de caída libre, adrenalina, estómago (y más cosas) en la garganta, y zambullirte en el agua caliente del Caribe, mientras el sol sigue bajando y comienza a ser lamido por el mar en el horizonte.
Bañarte en una piscina natural, en el cauce de un río, justo debajo de una catarata, con agua fría, pero no helada. Sentirte inmerso en un mar de vegetación, sentirte un intruso en esa naturaleza que sólo se ve en los posters que nunca compras por parecer demasiado artificiales.
Hacer un pequeño recorrido por el Black River, atestado de cocodrilos (aunque sólo vimos tres ese día), y llegar a ese punto en el que el río comienza a recordar a una exploración al Corazón de las Tinieblas de Conrad, en busca de Kurtz.
Tumbarte en la playa, y ver que todos los colores son puros, tan puros que parece que van a romper el objetivo de la cámara (que por supuesto no hace justicia). El rojo, azul y amarillo de las sombrillas, el blanco levemente amarillento de la arena, el azul de la playa, el verde de la vegetación, el anaranjado de la puesta de sol...
Bueno, no sé si, paciente lector, has podido hacerte una idea aproximada de lo que he visto, de lo que he experimentado. Sólo puedo decir que no es fácil describir lo que he sentido en la isla, y que la única manera de entenderlo en su totalidad es ir allí. Y yo volveré.
J.
Publicado por
Abdul Alhazred
a las
12:35
2
comentarios
Etiquetas: viajes
lunes, 15 de octubre de 2007
Algunas verdades incómodas sobre Al Gore
Antes de nada, como podéis comprobar ya he quitado el empapelado horrendo de las paredes del blog, y he puesto algo nuevo. Espero que os guste, porque a mí sí y se va a quedar por un poco tiempo...
Hoy es el Blog Action Day y este blog se comprometió a participar, por lo que el tema de hoy estará relacionado con el medio ambiente. Así, creo que puede ser interesante comentaros mis impresiones sobre el nuevo Nobel de la Paz, Al Gore.
En primer lugar, yo tengo la picha hecha un lío con las categorías en los premios Nobel. A ver, ¿l Nobel de la Paz no debería ser eso, para gente que busca la paz, y no para gente que intenta frenar el cambio climático? Para eso que creen el Nobel de Concienciación, o de Medio Ambiente, o vaya usted a saber, ¿no? Vaya usted a saber. Bueno, eso es lo de menos. El caso es que a mí este tipo me está empezando a caer gordo. Se le ha dado un bombo terrible al documental Una verdad incómoda, y la verdad es que está bien pero no es para tirar cohetes. Sobre todo si tenemos en cuenta que:
1.- Parece ser que muchos de los datos que se dan en dicho documental no están contrastados, demostrados o no son del todo fiables.
2.- Para los que no lo recuerden, Al Gore perdió las últimas elecciones presidenciales en EE.UU. frente a Monkey Bush, con algo turbio de por medio. Parece que Gore no lo ha asimilado demasiado bien (lo entiendo), y mete muchísima, muchísima, muchísima política en un documental supuestamente medioambiental. A ver si nos aclaramos, ¿no? Política o medio ambiente, señor Gore. Porque además, al terminar de ver Una verdad incómoda, la primera sensación que tuve fue la de 'ha hecho esta película para atacar a Bush' más que para sensibilizar a la población de la que se nos viene encima.
3.- El documental es terriblemente catastrofista. Esto puede tener una explicación más o menos entendible. Si no nos ponemos en plan catastrofista, es probable que nadie haga nada por 'mama tierra', pero si nos ponemos demagógicos, también perdemos toda la credibilidad, ¿verdad?
Estoy de acuerdo en que probablemente no lo estemos haciendo nada bien, que nos estemos cargando muchísimas cosas, sí. Pero también dejo por aquí la reflexión de Pingu (no el muñeco de plastilina, sino la que frecuenta el blog), que comenta la posibilidad de que, amén de la acción del hombre que pueda estar acelerándolo, el cambio climático también puede ser algo cíclico, necesario e inevitable. El mundo se mueve en ciclos, y parece que uno está terminando. Veremos (o no). De todas formas, seguiré reciclando, seguiré utilizando bombillas de bajo consumo y, sobre todo, seguiré cortando el agua mientras me lavo los dientes, porque aquí en Córdoba sí que ya sabemos lo que es tener escasez de agua.
Y para terminar amablemente, música. ¿Qué mejor tema que Madre Tierra de Macaco?
J.
Publicado por
Abdul Alhazred
a las
15:52
8
comentarios
Etiquetas: sociedad
viernes, 12 de octubre de 2007
Fotografiando yankis
Ayer me pasé por la Feria del Libro Antiguo con el ánimo de todos los años, simplemente dar un paseo sin grandes esperanzas, y rezar para que suene la flauta y aparezca algo interesante. Y sonó. Vaya si sonó...
Andrés Serrano es uno de los fotógrafos más polémicos e influyentes de los últimos tiempos. Para muchos, el nombre no les dirá nada, pero seguro que os suenan las portadas de los discos de Metallica Load y Reload, ¿verdad? Son de Serrano ;). Ha hecho series de retratos de miembros del KKK, de cadáveres, del clero... El caso es que he conseguido pescar el libro America and other Work, una edición FORMIDABLE, enorme, de unas 400 páginas, en un formato de casi 30x40cms, calculo que con más de 4 kilos de peso, por 10€.
Anoche tan solo pude echar un vistazo rápido al volumen, que requiere de muuuucho tiempo, pero ya me dejó alucinado. America se compone de 100 retratos de gente de EE.UU. Algunos famosos, como cantantes (en la foto, B.B. King) y escritores, otros gente normal y corriente, bomberos, amas de casa, indigentes, chulos, artistas de circo, heroinómanos, pilotos, militares... todos ellos con sus uniformes de trabajo (o de desempleo). Serrano elimina cualquier distracción y nos deja a solas con sus rostros de EE.UU. Enormes expresiones, enormes ojos que te hablan o guardan silencio, enormes luces y sombras, enorme color. Hago mis pinitos en fotografía, aunque disto mucho de ser un entendido, pero puedo deciros que estos retratos son tremendos. Además, la paginación no es nada aleatoria (un miembro del KKK aparece entre dos retratos de afroamericanos, por ejemplo) y normalmente las parejas de retratos aparecen con las miradas hacia el interior del libro. Andrés Serrano retrata en America la diversidad del país más odiado en Europa, sus héroes y sus villanos, sus riquezas y sus miserias.
El resto de trabajos sólo he podido mirarlos muy por encima, aunque ya he visto que está la serie Morgue, con fotografías hechas, como adivinaréis, en una morgue, y que no estoy seguro de querer ver en profundidad, y alguna serie de fotografía erótica y provocativa, así como las series de fotos de fluidos corporales (de donde salieron las portadas de Metallica).
En fin, un chollazo, sí señor. A ver ahora dónde meto semejante mamotreto de libro, que pesa como un ladrillo (en serio, que los 4 kilos no se los quita nadie). Pero Taschen tiene estas cosas.
J.
Publicado por
Abdul Alhazred
a las
12:24
7
comentarios
Etiquetas: fotografía
jueves, 11 de octubre de 2007
Literatura juvenil
A veces intento hacer memoria e intento recordar el primer libro que leí. Vano intento, porque me cuesta acordarme de lo que he desayunado esta mañana, así que imagínate... El caso es que tengo la idea de que los primeros libros que caen en nuestras manos son un factor fundamental para nuestra futura formación como lectores o no lectores. Supongo que yo empecé con El Barco de Vapor, como media España de mi generación, y luego, de la mano de mis hermanos, empezaron a entrar aquellos míticos libros de Multiaventura, y luego todos aquellos de D&D, y demás.
Verdaderamente sólo tengo dos recuerdos verdaderamente traumáticos de libros de infancia. Uno fue en el cole, Platero y yo, primer libro que consideré infumable, que no conseguí terminar, y que empezó a marcar mis terrores atávicos con las descripciones de los ojos del borrico:
"Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro".
No me digáis que la cita no es marronera. Un burro de gelatina, sin huesos, con dos ojos duros (que parece que Jiménez le metió un dedo dentro para comprobarlo). Qué marronero.
Bueno, la otra experiencia fue un libro de la serie roja de El Barco de Vapor, que era un dramón porque iba de un nene con un padre borracho, cuyo único refugio (el del nene) es un palomar, y que se enamora de una niña paralítica. Vaya movidón para un lector de 12 años, ¿no?
El caso es que de lo que sí soy consciente es del primer 'tocho' que vino a mis manos, y de cómo me absorbió por completo. Se trataba del primer volumen de las Crónicas de la Dragonlance, unas 600 páginas por volumen de la trilogía, y lo pillé de las estanterías de mi hermano con unos 12 ó 13 años. El primer día me ventilé casi 300 páginas (joder, con 12 años no está mal!), y me acosté casi con alucinaciones. Luego ya me lo tomé con más calma. El caso es que, cuando releí la trilogía hace años, me gustó bastante también, y ahora quiero comprarla para leerla con 'ojos literariamente maduros', a ver qué tal.
Llego a donde quería llegar. La literatura juvenil, a nivel académico, está muy, muy, muy dejada de la mano de Cthulhu. Al menos aquí en España a ningún estudioso le interesa lo que leen los jóvenes. Eso da lugar a que en las colecciones de los periódicos de 'literatura juvenil', aparezcan títulos como Moby Dick, Robinson Crusoe o Los viajes de Gulliver, que son cualquier cosa menos libros juveniles. Y claro, luego la juventud (y como consecuencia, esos jóvenes cuando dejan de serlo) es que no lee. Señor, si a mí me plantan con 10 años delante de Moby Dick me quiero morir del asco.
Por eso reivindico la saga de Harry Potter. Me parecen unos libros juveniles increíbles. A ver, no le van a dar el Pulitzer a Rowling por su manejo de las palabras; aunque, fuera de coñas, para mí sería una buena candidata al Nobel no por su valía, sino por lo que ha hecho por la literatura. Me explico. Si hace 15 años ya era difícil, probad hoy, en la sociedad del ocio, de la Wii (que mola más que la Play), de Internet y la tele, a darle a un niño aquellas Crónicas de la Dragonlance. El nene se os pone a llorar fijo. Y Harry Potter ha conseguido lo que hace mucho tiempo que nadie, nadie, ha hecho. Que un niño de 8 ó 9 años se ventile sin respirar un tomo de 900 páginas. ¿Eso no lo valora nadie? Yo sí, y muchísimo. Además, cuando te aproximas a los libros, te das cuenta de que están bien escritos, con una prosa desenvuelta y entretenida y, muy importante, no trata a los jóvenes como imbéciles, dándoselo todo mascado, que es lo que viene siendo frecuente hoy en día.
Me he encontrado detractores de las novelas de Rowling por todas partes. Gente que me ha utilizado argumentos tan bizarros como que los nombres propios que aparecen en los libros son impronunciables por los niños. ¿Y qué más da? Que hagan lo que hemos hecho todos alguna vez, asimilar la estructura gráfica del nombre y asociarla a tal personaje o casa de Hogwarts. Y no pasa nada. ¿Vamos a ponerle faltas a unos libros que, encima de estar bastante bien escritos para lo que hay por ahí, hacen que sus hijos lean? Por favor, es lo que me faltaba por escuchar. Que 900 páginas es MUCHO más de lo que bastantes personas que conozco se han leído en toda su vida. Y eso sí que es para ponerse a pensar.
¡Avada kedavra!
J.
P.D.: ¿Alguien tiene idea de por qué lo de las banderitas no me pilla algunos de los países visitantes? Ya he notado que, según Sitemeter, me han visitado de Andorra e India, y no aparecen en las flags. ¿Mienten las banderas o miente Sitemeter?
Publicado por
Abdul Alhazred
a las
12:02
10
comentarios
Etiquetas: literatura
miércoles, 10 de octubre de 2007
Tsuro: La elegancia hecha juego de mesa
Inauguro un nuevo grupo de entradas, en las que voy a comentaros juegos de mesa y cartas que voy probando, que últimamente estoy la mar de aficionado a estas cosas. Ya que para jugar una partida a rol hay que montar un espectáculo, y a ciertas edades las cosas se complican (especialmente cuando los compañeros de aventuras se casan, tienen retoños oscuros y cosas así), qué mejor forma de matar el gusanillo friki que con partiditas prefabricadas, rápidas (o no tanto) y sin complicaciones ni necesidad de 'volver a quedar para terminar'.
Publicado por
Abdul Alhazred
a las
12:45
3
comentarios
Etiquetas: frikadas, juegos de mesa
martes, 9 de octubre de 2007
Lecciones literarias, capítulo 3: Posmodernidad
Seguramente más de una vez te has tropezado con el término 'posmoderno' (o 'postmoderno'). ¿Qué es eso? Pues vamos a ver si, al menos aplicado al mundo de la literatura, soy capaz de aclararlo en esta entrada.
El Posmodernismo, en su acepción más general, es un conjunto de movimientos artísticos, sociológicos, culturales, filosóficos... (me atrevería a añadir psicológicos) que se ha venido desarrollando desde el siglo XX (según el ámbito, varía la fecha de inicio de la corriente) hasta nuestros días.
Eso de poner fechas a los periodos, como ya he comentado alguna vez, es un tanto peliagudo, y tiene más un carácter práctico que real. Pero bueno, podemos decir que el Posmodernismo en la literatura comienza a tomar verdadera entidad propia a finales de los 50 y principios de los 60, aunque es a partir de los 70 cuando comienza a alcanzar sus cotas más altas de desarrollo.
No hay forma de definir de manera más específica qué es exactamente el Posmodernismo. Hoy por hoy, los estudiosos tampoco se aclaran de si se puede considerar como una corriente artística a estudiar globalmente o no. Hay que tener en cuenta que, mientras no se demuestre lo contrario, seguimos inmersos en el periodo posmoderno, y definir desde dentro es bastante más complicado que hacerlo con la perspectiva que da el tiempo. No obstante, sí parece más o menos evidente que el autor posmoderno se está rebelando en mayor o menor medida contra el padre modernista.
Dentro de este vasto campo artístico, han surgido numerosos apéndices, sub-corrientes o derivaciones, y es la existencia de toda esta diversificación la que lleva a algunos a pensar que el Posmodernismo no es sino un aglutinamiento de diversas corrientes artísticas diferentes. Si hablamos de literatura (como siempre ;P), y nos atenemos al aspecto meramente temporal (de los años 60 en adelante), podemos encontrar que dentro del Posmodernismo hay géneros tan dispares como la novela negra o policíaca, la novela experimental, el Cyberpunk, la fantasía, el realismo mágico, lo real maravilloso, la autobiografía...
Cada uno de estos sub-géneros (o géneros por derecho propio) tienen sus propios códigos internos y características. No obstante, y aquí es donde, desde mi punto de vista, el concepto teórico de posmodernidad entra en juego y cobra fuerza, todos ellos comparten algunos elementos en común; factores que se repiten en todas las obras, sin importar el escritor, el género o el año de publicación. Paso a enumeraros esos rasgos que hacen que algo posmoderno sea posmoderno:
- Fragmentación del texto. Flaskbacks y flashforwards. Muy común también en cine. Memento es el paradigma de una película posmoderna.
- Metaliteratura. Reflexiones sobre el propio texto, el autor, los personajes o el lector. Se analiza la incapacidad del lenguaje para expresar la realidad.
- Recursividad. El texto se pliega sobre sí mismo.
- Análisis psicológico profundo de los personajes.
- Experimentación. En Christie Malry's Own Double Entry, una obra de B.S. Johnson, se intercalan facturas y páginas en blanco en medio de la narración, por ejemplo. Esto da lugar a cierto 'libre albedrío', a un 'todo vale' que hace que muchos de los textos sean atípicos, difíciles de abordar y de digerir.
- Alteración del punto de vista. El narrador omnipresente está desapareciendo poco a poco. Cada vez nos encontramos trabajos con puntos de vista más subjetivos, más psicológicos, menos neutrales.
¿Nombres? Bueno, hay muchísimos, para todos los gustos. Entre mis favoritos están La naranja mecánica de Anthony Burgess y Pálido fuego de Nabokov como obras germinales, Cortázar, Rushdie, DeLillo, Auster, William Gibson, Vonnegut, Martin Amis, Bret Easton Ellis, Michel Houellebecq, Irvine Welsh...
Ea, pues que ustedes sigan bien con su día posmoderno.
J.
Publicado por
Abdul Alhazred
a las
12:23
3
comentarios
Etiquetas: lecciones literarias, literatura














