lunes, 15 de septiembre de 2008

Juegos de guerra

Sales una mañana soleada y tranquila, a sacar a tu perro por aquel descampado ruinoso que hay cerca de casa, a dar un paseo y respirar aire fresco. Todos duermen menos tú -y tu sacrificada mascota-, y te adentras por el terreno pedregoso y sombrío.

El único sonido que escuchas, en aquel remanso de paz, es el que hace tu perro al olisquear un rastro por aquí, un bicho por allá. Qué paz...

Pero algo se ha movido en aquel arbusto. ¿Será otro perro?

No sales de tu asombro cuando ves que, de entre la maleza, lo que surge no es un perro, ni siquiera una rata, ni un elefante silvestre, sino un soldado, vestido de camuflaje, con una máscara antigas, un rifle enorme y un pistolón, que se te queda mirando con cara sorprendida (¡qué sabrá él en este momento qué es estar sorprendido!).

Tranquilo, no te has despistado y has acabado en Irak. Probablemente hayas entrado en una zona de juego de airsoft. Intentaré daros unas nociones muy básicas sobre qué es esta cosa que me tiene sorbido el coco desde hace algunos meses :D

El airsoft es un ¿deporte? ¿hobby? ¿juego? que, a fin de cuentas, no deja de ser la evolución edulta y sofisticada de nuestros juegos infantiles de indios y vaqueros, pillar, esconder o similares. La base del airsoft es que los jugadores utilizan réplicas -de gas o eléctricas generalmente- de armas, que disparan balines de plástico, de unos 0'20 gramos de peso.

Lo demás no tiene mucho misterio: se trata de reunir un grupo muy variable de participantes para la partida -digamos de 6 a 40-, hacer una distribución de dos o más equipos, montar un escenario (captura de banderas, rehenes, defensa de emplazamientos, etc.), y ponerse a jugar. Cuando recibes un impacto de una bola, estás muerto para el resto de la partida (salvo excepciones). Nada más simple.

Existen un par de reglas vitales cuando se juega a airsoft: usar protección en los ojos y respetar las distancias de seguridad. No se puede jugar si no se lleva algún tipo de máscara o gafas de protección, porque un bolazo mal pegado te puede dejar con aspecto de pirata. Por lo demás... al gusto. Hay quien juega en chándal, hay quien va en vaqueros, pero lo más normal es ver uniformes de camuflaje, de fuerzas especiales, etc. Para gustos hay colores, aunque la economía individual lleva la voz cantante.

Respecto a la distancia de seguridad, lo normal es que no se permitan los disparos a una distancia inferior a 10 metros aproximadamente, para evitar impactos demasiado dolorosos. Es más, en caso de tener a algún objetivo pillado por sorpresa, indefenso, lo normal es dar el aviso de muerto de viva voz, y ahorrarle al infeliz un bolazo inesperado.

Otro aspecto importante, concerniente a seguridad pública, es que los recintos en los que se practica el airsoft suelen estar aislados de poblaciones, de manera que no se corre riesgo ninguno de poner en peligro a un viandante como el del ejemplo, o alarmar a la población que pueda pensar que están siendo invadidos. Pese al vacío legal que existe aún con la legislación de esta práctica, bien es cierto que normalmente se suele avisar a la autoridad competente del lugar -policía, guardia civil, ayuntamiento...- para evitar cualquier tipo de malentendido o problema.

Respecto a las armas, pues hay también para todos los gustos y precios. Casi cualquier arma real que se os ocurra, tendrá su réplica airsoft, desde las más discretas pistolitas hasta ametralladoras y armamento pesado (no, tanques no). Y los precios, pues más de lo mismo. Por unos 70€ ya puedes tener un rifle decente que haga algo más que escupir bolas por el cañón.

Es probable que muchos de vosotros hayáis oído hablar del paintball, que es similar al airsoft pero se diferencia en que las municiones llevan una carga de pintura, que hace mucho más fácil de identificar los impactos. En airsoft hay que fiarse de la buena voluntad del personal, pues de la víctima depende normalmente el declarar que ha sido alcanzada por una bola o no. Eso da lugar, cómo no, a la existencia de los llamados 'inmortales', aquellos a los que, por muchas balas que les alcancen, nunca mueren. Pero bueno, tramposos hay y habrá siempre, y es algo con lo que vivimos día a día :).

Los jugadores y asociaciones de airsoft están creciendo en España bastante últimamente, y se está luchando por eliminar los vacíos legales que hay alrededor de todo esto -imaginad lo 'divertido' que puede llegar a ser que, yendo en coche al lugar de la partida, te paren los civiles y vean que llevas en el maletero todo un arsenal... que dispara bolitas de plástico-. Poco a poco se está dando a conocer al mundo lo que se esconde tras esta fachada paramilitar, y la gente está empezando a perder el miedo -esperemos que nunca el respeto y la prudencia, porque no son letales ni mucho menos, pero un bolazo mal dado parte labios y dientes- a esas réplicas que disparan pelotitas.

Y respecto al juego en sí, qué decir. Engancha mucho, porque no se trata de jugar a ser Rambo (que también los hay), y es una descarga de adrenalina importante porque, quieras o no, un bolazo pica, y a veces es una manera estupenda de vengarte de aquella película que no te devolvió fulanito, o aquel videojuego que te estropeó menganito :P.

Os dejo un vídeo bastante trabajado con una explicación para los no iniciados :)



¿Os animáis? Mi M16 os espera.

J.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Redes sociales

Cuando llegué a Estados Unidos, tardé escasas semanas en conocer una página web llamada Facebook. Probablemente hayáis escuchado noticias en televisión o prensa acerca de dicha página, o la conozcáis. Facebook es una red social mundial -probablemente la más importante hoy en día, tal vez con permiso de SecondLife-, en la que creas un perfil de tu persona, con gustos, aficciones, fotografías, actualizaciones sobre cómo te va la vida, etc. Algo así como una ficha-diario-miniblog. Además, vas añadiendo amigos a tu lista de amistades, gente que también tiene su propio perfil facebook, y puedes ver sus fotografías, perfiles generales, etc. En aquel momento me pareció una supina gilipollez, pero bueno, creé mi perfil, añadí algunas cosas, metí un centenar de amigos del college, y le di poca más actividad a aquello.

Cuando volví del periplo americano, descubrí que Facebook me resultaba tremendamente útil. Estaba conectado con casi todas las amistades que me dejé en EE.UU. (y las que andan por Alemania, Francia, Inglaterra, Argentina, Italia, Ecuador, Honduras, Singapur y un largo etc.), podía seguirles la pista, enterarme de qué tal les iba, qué viajes hacían, dejarles comentarios y mensajes de una manera bastante más dinámica que por correo electrónico...


Como todo, en el momento en que hay mucho dinero de por medio, se pierde la gracia. Facebook ha empezado a llenarse de aplicaciones estúpidas que entorpecen la navegación, spam, idioteces varias y demás, pero manteniéndome al margen de todo lo accesorio, me sigue resultando una herramienta muy importante para saber de toda aquella gente con la que, sin duda, habría perdido contacto de no ser por internet. Sin Facebook, por ejemplo, no me habría enterado de que un alumno que tuve, el bueno de Markus, ha quedado segundo en el concurso de Mister EE.UU. (como vea esta entrada Queinsolito, se muere).

En España han surgido iniciativas similares, tales como Tuenti, una chapuza enorme que pretende estar a la altura de Facebook y no le llega ni a la altura del betún. Poco amigable, mala navegación, sistemas de búsqueda desastrosos, lenta, con constantes venidas abajo del sistema... sí, sí, ya sé que es una beta, pero o le dan un giro de 100%, o va de culo.

El caso es que, si sois un poco observadores, habréis visto que no hace mucho empezaron a aparecer libros en la sidebar de mi blog. Ese recuadro de libritos que han pasado por mis manos es cortesía de Anobii, otra red social pero con un enfoque diferente, ya que todo gira en torno a la literatura. Tu perfil personal se reduce a la mínima expresión, y tu 'ficha' consta, principalmente, de una estantería con los libros que has leído, estás leyendo o tienes en reserva. Puedes añadir opiniones y críticas de las cosas que vas leyendo, unirte a grupos con afinidades de lectura, participar en debates, puntuar las obras que lees, buscar -cómo no- amigos y gente que comparte tus gustos literarios, seguir sus lecturas, etc. Me ha parecido una web de lo más interesante, porque me permite llevar un cierto orden de lo que me he ido dejando atrás, de lo que he ido leyendo y, sobre todo, me ayuda a descubrir páginas que pasan a esa lista de 'libros por averiguar'.

El mecanismo es sencillo. Hay un motor de búsqueda por el que introduces cualquier elemento a buscar -isbn, título, autor, etc.-, encuentras el libro que quieres añadir a la estantería (y si no está, creas la ficha y le dan el alta en no más de dos o tres días), y marchando. No hay más misterio. La pega que tiene, amén de que también es una beta y a veces va lenta, es el empezar. Yo tengo algo más de 200 volúmenes metidos en la estantería, digamos el núcleo importante de mis lecturas, y me llevó un par de tardes el realizar todas las búsquedas. Una vez superado ese trámite, todo se vuelve más sencillo y entretenido, y puedes dedicarte a ir añadiendo cositas poco a poco, escribir críticas cuando vayas terminando libros, etc.

Lo dicho... ando por varias de estas redes sociales. Si entráis, buscadme ;)

J.

Última hora: Vaya por dios... han vuelto a cerrar el fotolog de Queinsolito. Este chico no aprende :D:D:D

Nueva actualización: Queinsolito ha vuelto. No podía ser de otra manera. Aquí.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Cuando la suerte llama a tu puerta

España se desmorona con la crisis del ladrillo. Constructores que se arruinan -que se jodan, que bastante daño han hecho ya-, humildes obreros que han tenido que dejar el cemento por el tren para marcharse a Francia a vendimiar, el paro por las nubes... Y yo, con un futuro laboral, hasta hace menos de un día, bastante incierto. Podemos decir que mi incertidumbre en lo tocante al trabajo ha durado una semana aproximadamente.

El día 1 me puse con la tediosa tarea de enviar CVs por todas partes. En fin, lo que viene a ser buscar trabajo, como muchos sabéis.

A lo largo de esta semana han surgido un par de cosas. No voy a dar muchos detalles para no aburrir, pero la primera es un trabajo esporádico como traductor/intérprete para la policía. Es, básicamente, algo con lo que sacarme un sobresueldo, pues no todos los días se necesita un traductor de inglés en comisaría, y menos en Córdoba.

Lo segundo, que ha sido el verdadero golpe de suerte (otro más, parece que la Diosa Fortuna quiere restaurar el caos que me organizó con la FPU), ha terminado en que parece que he conseguido meter la cabeza en el mundo de los cursos de formación continua para trabajadores, un campo con buenas espectativas pero bastante hermético, en el que meter la cabeza no es fácil. Pero nada, sin comerlo ni beberlo, de pura casualidad, y por estar en el sitio exacto en el momento adecuado, parece que en breve estaré dando un curso de inglés para fines específicos a un empresario. Entro a trabajar para una consultoría. De momento, no tengo mucho que contar, estoy a la espera de reunirme con el contratador y con el empresario-alumno, para ver el curso que necesita, discutir horas, etc., etc. Según los resultados, seguiré como profesor en posteriores cursos o no. Pero ya estamos aquí :). Eso sí, sigo buscando por lo que pueda pasar.

J.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

La soledad del corredor de fondo

El volumen recoge una colección de relatos de Alan Sillitoe, bajo el título genérico del primero de los cuentos que se incluyen. La soledad del corredor de fondo -que inspiró una magnífica canción del mismo título de Iron Maiden hace ya algunos añitos-, narra los pensamientos que, durante los entrenamientos, tiene un joven internado en un reformatorio que basa la reinserción en el deporte.

El resto de relatos sigue la línea del inicial, y el libro queda preñado de personajes marginales, de las clases más bajas de la sociedad inglesa de los años previos a la Segunda Guerra Mundial, que se desliza como una sombra amenazante en muchos de los textos.

Niños, parados, madres, parejas que se tambalean, fracasados, retrasados mentales, suicidas inútiles... se dan cita a lo largo de los relatos que componen el libro.

El realismo sucio predominante en la época se ve salpicado por algunas gotas de humor bastante negro -el relato del suicida, por ejemplo-, y Allan Sillitoe posa su vista en aventuras mínimas, troperías domésticas, paseos por ferias, anécdotas cotidianas de las clases más bajas.

La soledad del corredor de fondo es un libro deprimente, gris, plomizo, pero a la vez entretenido de leer, a veces incluso simpático.

La gran faena es la edición que ha caído en mis manos, de la editorial El Tercer Nombre. Del libro hay bastantes ediciones diferentes, pues estamos ante un clásico de renombre, pero me decanté por ésta porque tenía pinta de estar bien cuidada, me gustó mucho la fotografía de portada ,estaba en pasta dura, etc.

El papel es de una calidad excelente, la encuadernación bastante sólida, la presentación muy limpia, pero los problemas llegan cuando empiezas a leer. Hay bastantes erratas, la traducción patina en numerosas ocasiones, no hay un mísero índice que te ayude a localizar un relato en particular y, lo que es peor, en la primera página anuncia una supuesta introducción que luego resulta inexistente. Muy mal por la gente de El Tercer Nombre, la verdad. Los 20€ que me costó me han sabido a fraude. Menos mal que por lo menos me gustó.

Pero bueno, muy recomendable en cualquier otra edición.

J.

domingo, 31 de agosto de 2008

Cumpleaños feeeeeliiiiz

Te deseamos bloooog, cumpleaños feeeeliz :D:D:D

Sí, llega con 38 minutos de retraso, pero más vale tarde que nunca. Sueños en la casa de la bruja cumple su primer añito de vida, con un balance de unas 10.000 visitas y algo menos de 150 entradas. Espero que os haya servido de algo: para aprender, reir, leer, llorar, cantar, enfadarse... no sé, al menos como mal ejemplo.

El que aquí escribe lo ha disfrutado muchísimo, y espera seguir dando guerra muchos años más :) Felicidades a tod@s, pues a fin de cuentas, esto es tan vuestro como mío.

J.

jueves, 28 de agosto de 2008

Esto es un circo

Madre mía del amor hermoso... En qué momento tuve la feliz idea de proponer ir a ver el Nuevo Circo Acrobático Nacional de Shangai.

El citado Circo, del que había leído unas críticas fabulosas, según las cuales había sido un éxito rotundo durante el tiempo que estuvo exhibiéndose en Broadway, resultó en un grupo de becarios aficionados dando trompicones durante dos horas.

Ya de entrada, sin empezar siquiera el espectáculo, aquello nos resultó un poco raro. En medio del escenario lo único que había era una especie de alfombra de color supuestamente verde, pero con más mierda que la barriga de una burra, muy cutre salchichera allí puesta. 'Bueno, yo sólo quiero ver acrobacias y gente saltando por los aires, y para eso no necesitan nada más'.

Y comenzó el espectáculo. La presentación vino a ser un baile de dos dragones chinos. Pero a ver, hay dragones y dragones. Aquellos parecían, nunca mejor dicho, comprados en unos chinos. Pero bueno, no le di demasiada importancia a ese detalle, que no era sino velado anuncio de lo que estaba por venir: equilibrios del todo a 0'60€.

Si habéis visto algún circo acrobático alguna vez (yo, entre los que he visto por televisión y alguno que otro en vivo, ya llevo unos cuantos), sabréis que la mecánica es de lo más sencilla. Números de acrobacias, uno detrás de otro, en los que se mezclan coreografías, puesta en escena, saltos, uso de instrumentos para los ejercicios, música y ya. No hace falta nada más para obtener un resultado espectacular.

Digamos que durante las dos histéricas horas que vivimos, pasaron por delante de nuestros ojos unos 14 ó 15 números. Sólo recuerdo UNO en el que no hubiese, como poco, un error garrafal. ¿Qué entendemos por error garrafal? Pues cualquiera de las siguientes cosas:

1.- Que un tipo se monte a hacer equilibrios sobre una cuerda ¡a escasos dos palmos del suelo!, parezca que está borracho y es incapaz de mantenerse en pie, luego le den un monociclo y no sea ni siquiera capaz de montarlo.

2.- Que cuando una ristra de gimnastas se pongan en fila para saltar a través de un estrecho aro metálico, el segundo de la fila le pegue tamaña patada al artilugio, el que venga detrás arrugue la alfombra verdosa al frenar y el que le sigue esté a punto de matarse con dicha arruga.

3.- Que una vez montado, renqueando, un castillo humano, el chiquitín del grupo, a una altura de unos 5 metros, encaramado en lo más alto, pegue tamaña torta hacia atrás.

4.- Que un número en el que se emplean telas colgantes del techo atadas a los malabaristas sea suspendido antes de empezar, porque una de las malabaristas no esté bien sujeta a dichas telas, todos los chinos se agobien de repente y desmonten el tinglado así sin más.

5.- Que cada vez que uno de los artistas jugaba a voltear a otro compañero con sus pies, a la hora de aterrizar el infeliz que servía de balón acabase con una pierna del primero colocada sobre ese lugar que cuelga bajo la cintura.

6.- Que en el número en el que seis o siete acróbatas trabajaban con unas cuerdas que sujetaban una especie de cuenco en cada lado, dichos artefactos saliesen despedidos por los aires para, en el 90% de los casos, no acabar siendo recogidos por la persona que debiera, o ser recogidos in extremis, al borde del auto-extrangulamiento.

7.- Que el clásico número de equilibristas tumbadas sobre sillas, volteando con los pies diversos objetos como sombrillas, jarrones y mesas (no quiero ni imaginar cómo hacen las mudanzas estos chinos), estuviese salpicado cada dos por tres por caídas del mobiliario.

Y así, hasta el infinito. Eso sí, yo me reí un montón. Sobre todo la segunda parte del espectáculo, ya después del descanso, porque aquello iba de mal en peor, y rozaba el surrealismo más absoluto.

A ver, no soy muy tiquismiquis. Valoro que este tipo de cosas son difíciles, que yo sería incapaz de hacer un 1% de lo que hace esa gente, pero señores, que no estamos hablando de un grupo de aprendices (o eso es lo que vendían), y con los 18 euros que pagué para verlos me hubiese ido a la Corredera, hubiese cenado, hubiese visto a los saltimbanquis callejeros que la pueblan, les hubiese dado propina, me hubiese tomado un helado -si no siguiese a dieta- y me hubiese sobrado el dinero. Pero bueno, me reí. Por lo menos me reí.

J.

viernes, 22 de agosto de 2008

El 'mursiégalo' ataca de nuevo

Durante 150 minutos, nada menos. El caballero oscuro no es, en mi opinión, la mejor película de superhéroes que se ha hecho nunca. Creo que Batman Begins sigue quitándole el puesto.

Tenía muchísima expectación con la nueva entrega de Batman, con todo lo que había creado alrededor, y la verdad es que la película está muuuuy bien. Pero cuidado, no es lo que nos han vendido. Christopher Nolan lo hizo mejor en la anterior entrega.

Es cierto que Heath Ledger borda con mayúsculas al Joker, es cierto que la película da todo lo que se esperaba... y más. Y ahí radica el problema. Se estira demasiado y el resultado final en el espectador es una mezcla de hastío e insatisfacción. Hastío porque, pese al ritmo trepidante, a la película le sobra media horita por lo menos. Insatisfacción, porque ese tiempo que le sobra es el que le han dedicado a Harvey Dos Caras Dent, que deja el sabor de boca de que el villano se merecía película propia.

Es oscura, el Joker está como una regadera, hay clarísimas referencias a volúmenes clásicos como La broma asesina, tiene un repartazo, te deja pegado al asiento, pero acabas con el culo redondo.

Si, por otra parte, obviamos el hecho de que estamos hablando de un tipo que va vestido de murciélago, hay momentos en los que hay salidas de tono, tales como ciertas piruetas con la moto, la fantasmada tipo Matrix de la visión nocturna con el sónar ese raro y alguna que otra cosa que podrían haber obviado y no hubiese pasado nada. Esas pequeñas licencias que, en vez de conseguir meterte más en la película, te alejan de ella como una bofetada de 'irrealidad dentro de lo irreal'. Lo de siempre, la verosimilitud. Los burros no vuelan, pero si vuelan, las orejas tienen que ir hacia atrás.

De todas formas, El caballero oscuro es una gran película, eso innegable. Para mí Bale es el mejor Batman de los 4 hollywoodienses que ha habido (Clooney, Keaton, Kilmer y el propio Bale, si obviamos a Adam West), y Ledger tenía la responsabilidad de enfrentarse a la comparación con aquel legendario Jack Nicholson. Pero donde Nicholson era histriónico y simplemente chiflado, Ledger es histriónico y psicópata o demente. Normal que después de hacer de vaquero mariquita y de Joker acabase el hombre como acabó.

J.