sábado, 15 de agosto de 2009

Confrontando traumas cinematográficos infantiles

Es probable que todos recordeis alguna película que, en vuestra infancia, os marcase especialmente. Yo he tenido varias, y normalmente las que más me marcaban eran aquellas en las que las pasaba canutas por ser películas de terror.

El otro día me marqué una sesión doble de traumas infantiles, ya que he podido recuperar en DVD un par de películas de las que me dejaron tocado cuando pequeño (así he acabado). Primero, House, una casa alucinante. Es importante considerar que la película se estrenó en 1987 en España, y yo la vi en el cine. Esto es, tenía 7 años y, pese a estar curtido cinematográficamente todo lo curtido que un niño de esa edad puede estarlo, House fue demasiado. Había brujas (no de vlei), soldados zombis, fantasmas, calaveras, niño desaparecido, monstruos en el armario, manos de bruja amputadas colgando de la ropa y todos los clásicos de una casa encantada, mezclados con dosis de humor negro que mi infantil mente no podía digerir. Cuando la volví a ver el otro día me quedé estupefacto de lo entrañable y terriblemente gomosa que es, y también me surgió la pregunta de qué adultos me andaban rodeando para llevarme al cine a ver eso con mi edad... Lo dicho, así estoy.

El caso es que la revisión, además de servirme para purgar uno de mis traumas infantiles (no había vuelto a verla), fue productiva, ya que, pese a que es una serie B con mayúsculas, la película tiene un trasfondo interesante y no deja de ser una parábola de los horrores de Vietnam que, aunque es un tema bastante manido, tiene aquí una aproximación más original, sin helicópteros, Cabalgata de las Valkirias ni Rambos.

Y de los horrores de Vietnam pasé a los horrores de la guerra nuclear, y me zambullí en When the Wind Blows, película británica de animación, cosecha del '87, y que tuve oportunidad de ver no mucho después en televisión, en TVE2 (todavía no era La2), en un ciclo de cine de animación que pusieron durante varias semanas, en el que también pasaron Vampiros en la Habana. Calculo, nuevamente, que servidor no tendría más de 10 primaveras, y con esa edad todavía era incapaz de comprender que podía existir cine de animación para adultos. Dibujitos eran dibujitos, esto es, para niños, aunque fuesen a las 10 de la noche. Menos mal que poco después descubrí Urotsukidoji y quedé curado en espanto.

When the Wind Blows, que pedí a Inglaterra pero que se ha editada hace poco en nuestro país, narra la historia de una pareja de ancianos que viven en una pequeña casa de campo inglesa, y cómo afrontan la amenaza (y posterior consecución) nuclear a la que se ve sometido el pais. De cuando la vi por primera vez, hace casi 20 años, recordaba escenas, imágenes, fragmentos, pero sobre todo la sensación de extrema tristeza que me dejó en el cuerpo durante muchos días la película. Pude volver a verla hace unos años, en muy mala calidad, con una descarga 'poco lícita' de internet, pero tenía ganas de volver a verla con tranquilidad.

La entrañable pareja protagonista está tocada con la vara de lo naïf, y mientras el marido se dedica a estudiarse los folletos gubernamentales de cómo construir un refugio nuclear casero y llevar a cabo la tarea, su mujer no para de preocuparse de los daños que una bomba pudiera causar en su cristalería o en la pintura de las paredes. Todo parece, en un principio, una especie de comedia senil, hasta que el espectador descubre que la cosa va en serio, y se produce el holocausto nuclear. Los abuelos sobreviven gracias al refugio, y descubren lo que queda de su casa y jardín, su pequeño microcosmos, tras la catástrofe... e intentan sobrevivir.

Lo realmente duro de la película es precisamente ese toque infantil, casi senil, que tienen los protagonistas, que contrasta con la dureza de la realidad que se trata, y les otorga una cierta credibilidad, pues tienen comentarios, conversaciones y actitudes que todos hemos podido apreciar en nuestros propios abuelos.

Bueno, pues este segundo trauma no ha sido superado, ya que la película sigue produciéndome las mismas sensaciones de desasosiego que antaño, y me volvió a dejar con un mal rollo en el cuerpo importante. Ideal para luego irse a un funeral.

No obstante, When the Wind Blows es una película excelente, con una animación innovadora y muy particular. No es recomendable para vuestros hijos, que luego acabarán como yo, pero sí para vosotros.

Siguiente objetivo: Piraña. Sí, ¿qué pasa? ¡Seguro que a vosotros os traumatizaron cosas peores! Aunque creo que la conexión Lovecraft-Piraña cobra cierto sentido... Alejaos de las profundidades.

J.

5 comentarios:

LustySuccubus dijo...

De pequeña mis películas preferidas eran Gremlins y Beetlejuice (o Bitelchús españolizado), aunque eso de muy pequeña, antes de que viese la reedición de Star Wars de 1996. En general era una niña bastante insensible a miedos cinematográficos, pero por extraño que te parezca me dió mucho miedo "La ciudad de los niños perdidos" de Jeunet, que es del 95, es decir, tendría yo 7-8 años. Recuerdo que me aterraba una escena en la que salían unos niños en una jaula, porque pensaba que me podía pasar lo mismo si me portaba mal. Creo que también me daba miedo por el título en sí, todos los que vimos la serie "Marco" de peques acabamos muy sensibilizados con las pérdidas :P

Anónimo dijo...

película muy rara, de miedo...psicológico?, no ambientada en la antigüedad. Hombre de unos treinta con pelo larguete creo, que mete la mano en algo de una casa o piso, columna, pilar, pared, y la mano como que le pasa a otra dimensión. Paranoya, locura, mano, mano, mano. No recuerdo nada más. ¿Sabéis algo?
En color

Teresa

Abdul Alhazred dijo...

The Pulp, de Tim Burton. Está tó mu attrezzao, ¿no? :D

Rompememes dijo...

La de House la vimos juntos, y a pesar de que tenía más años que tú, también me impactó (era bastante cagón de chico). Pero la que me marcó de veras fue la de Alien 2: qué noche más horrorosa pasé, con la jodida bombillita de luz anaranjada en la mesita de noche, que daba a la habitación el mismo aspecto que la colonia donde llegaron los marines

(;,,;)

Anónimo dijo...

tengo otra, solo vi una escena, la final, que me impactó mucho. Luego la pillé otra vez muchos años después en la tele, pero era otra vez la misma escena, quiero saber qué peli es:

A una niña le están haciendo una regresión hipnótica, en una sala muy blanca con un cristal por el que la madre parece ser lo está viendo todo (y más gente).
El médico le hace una regresión tan profunda que la niña retrocede y retrocede al momento que es un feto, y llega a más, retrocede hasta el momento de morir de su anterior vida, que es como un accidente de tráfico en el que se queda atrapada en el coche. Así que la niña, himnotizada, en la sala, empieza a moverse gritando desesperadamente, quema! quema! quema!, pegada al cristal por donde asombrados la están viendo, tocándolo y "quemándose", mientras el médico [A PARTIR DE AQUÏ REVELO EL FINAL]intenta una y otra vez despertarla pero no lo consigue, con lo que la niña acaba muriendo finalmente ante la mirada atónita y horrorizada e impotente de los demás.

No es una peli de miedo pero me impactó mucho y quiero saber qué peli essssssss. Parece como si fuera de los setenta-ochenta, como de la misma época y calidad de imagen que el exorcista.

¿Alguien lo sabe?


Teresa