martes, 30 de octubre de 2007

Condottieres, criaturas y cultistas

El fin de semana pasado nos propusimos probar alguno de los juegos de cartas que teníamos todavía sin estrenar, así que arremetimos con Condottiere y con Criaturas y Cultistas.

El primero, un juego de ambientación renacentista italiana, en el que controlamos a un poderoso señor de la guerra que busca, es el interesante resultado de meter en una batidora el mismísimo Risk y el también juego de cartas Iliad. El mecanismo consiste en llevar a cabo batallas en diferentes regiones de Italia, e intentar hacerse con el control de dicha región. Para ello, cada jugador contará con un número de cartas con diferentes mercenarios, héroes, personajes o eventos. El sistema de combate, como digo, es igual que el de Iliad, esto es, cada jugador deberá de jugar sus cartas acumulando puntos de ejército, pero con cuidado pues si gasta todas sus cartas, no podrá participar en el siguiente asalto, o llegará al mismo muy debilitado.

Respecto a la presentación, la verdad es que la gente de Edge hace maravillas. En una cajita pequeña, del tamaño estándar de todos sus juegos de cartas, han metido las cartas, un tablero y un buen puñado de fichas, amén de las instrucciones y la propaganda de rigor. Toda una obra de ingeniería, sí señor.

La duración del juego (al menos para los tres jugadores que estábamos) es de unos 40 minutos, y el desarrollo del mismo no es que sea trepidante, pero tampoco es, ni mucho menos, aburrido. El problema está en cuando te quedas sin cartas y los demás jugadores pueden seguir combatiendo entre ellos, pues durante esos momentos estás totalmente 'KO', sin nada que hacer.

Los demás jugadores criticaron del juego que el azar tiene un peso demasiado grande, ya que en el momento en que los jugadores se quedan sin las 10 cartas correspondientes, se vuelven a barajar TODAS las cartas, incluídos descartes, por lo que la posibilidad de que te vuelva a salir una mano excelente o terrible es la misma. Creo que podríamos intentar una partida sin barajar los descartes, a ver qué pasaba. Puede que se quede más interesante. Yo, de todas formas, no lo vi tan terrible (tal vez porque la paliza que pegué a aquellos infelices fue de las que hacen historia... :P).

Respecto a Criaturas y Cultistas, la verdad es que la decepción fue considerable. Tenía buenas expectativas sobre el juego, que viene a tener un trasfondo humorístico lovecraftiano, pero el invento hace aguas por todas partes. En Criaturas y Cultistas tomas el papel de todo un culto que pretende destruir el mundo invocando a su dios particular. Para ganar, debes cargarte al resto de jugadores o bien invocar a tu deidad, aunque la segunda opción parece, de lejos, más sencilla.

El primer problema con el que te encuentras es que todo es un pelín complicado, y tu 'espacio de jugador' se expande demasiado debido a una plantilla de tamaño octavilla, en la que se reflejan todos tus cultistas, organizados en tres líneas de combate, y divididos entre invocadores de criaturas y matones. Además, tienes tres habilidades (brujería, matonería y convocación), que necesitarás a lo largo de toda la partida, y que son determinadas con una tirada de dados (primer error: como te salgan mal las tiradas, ya vas de culo).

El desarrollo de la partida es bastante monótono, pues se limita a resolver algunos eventos especiales que normalmente te favorecen, y atacar a los cultistas de los otros jugadores, bien mediante ataques físicos o invocando criaturas. Cada vez que eliminas a un cultista enemigo, debes poner una marca en la ficha del jugador correspondiente, y anotar en la tuya un determinado número de puntos de culto que has obtenido. (luego también debes tirar de lápiz y goma...).

Los combates se resuelven con tiradas, que tienen hasta sus pifias y críticos, lo cual no hace sino engorronar más todavía el asunto. Para rematar la faena, el juego está completamente descompensado, habiendo algunas cartas que, si las sufres, te destrozan la partida, y otras que te permiten ponerte las habilidades por las nubes, adquiriendo una ventaja considerable.

Eso sí, las cartas son la mar de graciosas, y los dibujos entrañables. Y la sensación de poder invocar a una semilla estelar y mandársela a tu hermano, mientras te carcajeas escandalosamente, no tiene precio. Como tampoco lo tiene la risa de tu hermano cuando pifias en la convocación y la semilla se come a tu cultista...

Pero fallido. En general, fallido. Lástima :(

J.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

1) qué es un culista????

2) como los hombreslobas no hay nada

3) ereh mu frikiiii
si, yo tb tengo lo mío, pero es otro stail ;)

4)gallina culeta




T.

Fernando dijo...

Yo de juegos de cartas, sólo sé jugar al continental, que es un juego muy maruja que aprendí mientras echaban Manuela y Topacio, con mi tia, mi abuela y mi madre tomando café...creo que ahí fue donde me desvié...

El Spire mola, pero vamos, no es de mis edificios preferidos...soy más de Van De Rohe....Estos colosos de cristal tan fríos y tan futuristas, tienen su cosa, pero no sé...los veo muy impersonales ...

Anónimo dijo...

jajaj mi madre tb jugaba al continental con sus amigassss ajjaja (tb llamado El Rami)

conocéis el Pumba (tb llamado HijoPuta)?

Y el "toma Cabrón"?

Rompememes dijo...

Je, pero aunque no te gustara el de Cultistas, podías haber dicho que en esa ocasión el apaleado fuiste tú, ¿no? :DDD

Me vengué por el Condottiere.

Pero desde luego me quedo con Iliad. Y para jugar al cultistas, pues se busca un poco más de espacio y juegas una de Arkham Horror en su lugar :P

El jueves me llevaré el Saboteur por si estamos mucha gente ;)