lunes, 1 de octubre de 2007

Lecciones literarias, capítulo 2: Mise en abîme

Hoy os voy a hablar de un concepto un poco raro, de esos que se te va la olla pensándolos, viéndolos, leyéndolos... se trata del proceso de mise en abîme. El término viene del mundo de la heráldica, y consiste en el recurso de, dentro de un escudo de armas, incluir una miniatura de ese mismo escudo. En el mundo de la imagen, a este efecto se le denomina efecto Droste, debido a que fue la casa de cacaos Droste una de las pioneras en su empleo para publicidad. Otro buen ejemplo lo tenemos en una portada de Pink Floyd. También aquí tenemos un ejemplo en el que el mismísimo David Hasselhoff nos explica cómo funciona.

Recuerdo que mi primer contacto consciente con la puesta en abismo fue hace una pila de años, viendo la televisión. Se trataba, si mal no recuerdo, de un episodio de Amazing Stories, cuando pasaban la serie por La 2, en el que un chico va a visitar a otro amigo a su casa, que es un poco raruna. Pasan por la puerta de una habitación en la que ven a la hermana del anfitrión, de espaldas, viendo la televisión. Descubrimos, gracias a una truculenta artimaña del cámara, que la muchacha no tiene boca y está viendo en televisión la propia casa en la que se desarrolla la acción. No sé si me agobié más por la falta de boca de la niña o por la imagen de la tele. Qué mal rollo. Creo que solo ha sido superado por el tío que hace el pino-puente en Silent Hill.

El caso es que, aplicado a la literatura, el mise en abîme es un recurso típicamente posmodernista. No obstante, ya hubo quien lo usó anteriormente, en ese periodo perdido y gris entre el modernismo y el posmodernismo, que estuvo lleno de bombas y holocaustos. Escritores como Borges, al que le encantaba hablar sobre la recursividad del lenguaje, se valieron del mise en abîme para agobiarnos un poco.

Hoy en día sigue siendo un concepto que me fascina, y no muchos escritores son capaces de dominarlo bien. Uno de ellos, sin duda, es Paul Auster, que convierte a lector, personajes, novela o al propio escritor en víctimas de reflejos caleidoscópicos, creando un abismo sobre otro (La noche del oráculo, por ejemplo). El resultado es que el lector termina cayendo casi literalmente dentro de sus obras, y cuando cierras el libro sigues pensando en qué parte del espejo te encuentras. Metaliteratura pura y dura (y ya dedicaré una entrada a la metaliteratura :P).

Os dejo un genial ejemplo de puesta en abismo que corre a cargo de otro grande, Julio Cortázar. Su brevísimo cuento Continuidad de los parques es una auténtica gozada, que rezuma posmodernidad por todas partes. Espero que lo disfrutéis y no os 'ralléis' (¿o 'rayéis'?) mucho.

J.

Actualización: ¡Cómo he podido olvidarme de uno de los ejemplos más tempranos de mise en abîme! Shakespeare lo usó en Hamlet, en la escena en la que los actores escenifican la muerte de Hamlet Rey (padre del príncipe Hamlet), que está siendo vista por el propio asesino, Claudio. Fatality!

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué bueno... no tenía ni idea del concepto pero sí de ejemplos:

Manara, Lovecraft,...

Anónimo dijo...

Auster y JJ. Millás, claro.

Abdul Alhazred dijo...

Millás... No me toques las cosquillas :D:D:D

http://cultesdesgoules.blogspot.com/2007/09/el-precio-de-las-palabras.html

Náuh dijo...

¡Hala, hala! ¿Pa cuando un post sobre la mente insana de Kevin Smith? :P

Anónimo dijo...

A mí, de las referencias que escribiste abajo ninguna me parece cara. De todos modos, yo me gasto mis cuartos en las ediciones caras cuando así lo merezcan. Círculo de Lectores - un clásico- así lo edita y sin duda, 'Corazón tan blanco' o 'Drácula' tuvieron tan buen reflejo que ambas leí a la vez, confundiendo el estado erótico de éstas antes de una plácida siesta.

Lovecraft me parece bien, Salman me parece bien pero la mayor parte de las referencias que aquí señalas no son completamente de mi agrado.

Kevin Smith como guionista de cómic no está mal (su saga de Daredevil dibujada por Quesada está interesante), su filmografía es meridianamente interesante (para mí), subrayando 'Mallrats' y no es un autor que siga en exceso.

Pero no es comparable a los escritores nombrados en el 'tema' de las palabras.

Por otro lado, este 'mise en abîme' tiene su casuística científica.

Y ese 'yoísmo' que algunos gustan de tachar por complejo, se repite en letras de canciones, libros e incluso pinturas. 'Multimeaning' dicen otros.

Ahora mismo estoy pujando por unos objetos y no es que de para relato pero...si uno se fija bien, cuando nadie puja y surge un primer embite a dos días de su final, una de las primeras opciones que rondan la cabeza se encuentran en el propio subastador.

Algo que - si no es cierto- puede generar un malentendido de proporciones cósmicas y si no, una trampa para dos.