miércoles, 19 de septiembre de 2007

El precio de las palabras

Ayer, dentro del programa de la Eutopía07, Juan José Millás estuvo por Córdoba charlando con el público. Después de leer el propio autor un simpático relato sobre su conflictiva relación con el lenguaje, que me resultó divertido en forma pero repetitivo y nada innovador en contenido (señor Millás, el tema de la incapacidad del lenguaje para representar la realidad ya lo explicó bien explicado Saussure, y luego lo retomó literariamente Borges, y de ahí lo tomaron muchísimos otros. Fíjese usted lo que ha llovido, así que no me lo presente como la gran novedad, que apabulla a las viejas que se leen Laura y Julio, pero yo tengo ya algún tiro pegado).
Bueno, el caso es que, tras echar unas risas con la exposición (ya digo que estuvo graciosa, aunque este hombre me da la impresión de que tiene el humor de la voz en off del Cuéntame), hubo una breve ronda de preguntas, de lo que deduzco que aquello de 'Conversaciones en la azotea: Juan José Millás' era para que quedase bonito en el programa, como 'mira qué chulo, que os traemos a un escritor para que charléis con él'. Bueno, el caso es que se hicieron cuatro preguntas, y yo fui uno de los que preguntó. De manera transversal, en mi cuestión salió el tema del precio de los libros, desorbitado de todas todas. Pues bien, el señor Millás, antes de contestar el grueso de mi pregunta (que, después de todo, fue lo menos trascendente), dijo que quería hacer una aclaración con respecto al precio de los libros, y entonces fue 'ábrete boca, y suelta'. De memoria, vino a decir algo así:

'Respecto al precio de los libros, quisiera comentarle que no hay en este mundo nada más barato que la literatura (algunos murmuramos que sí: la música). Existen infinidad de ediciones baratas, se pueden comprar libros en multitud de quioscos, a precios ínfimos. Tomar la actitud de 'si quiero leer, que me ponga el gobierno los precios baratos' es muy cómoda. Además, al gobierno es al que menos le interesa que usted lea'. Y luego se metió con el resto de la pregunta.

Según la Wikipedia, puede considerarse la demagogia como un tipo perverso de oratoria, que permite atraer hacia los intereses propios las opiniones de los demás utilizando falacias o argumentos aparentemente válidos que, sin embargo, tras un análisis de las circunstancias, pueden resultar inválidos o simplistas. Tome usted nota, señor Millás. Y ahora, anótese esto:

1.- En los quioscos no voy a encontrar ediciones a 5 euros de Paul Auster, Don DeLillo, Salman Rushdie, Martin Amis, S.T. Joshi, Ezra Pound, Beckett, Harold Bloom, Gregory Maguire, Susanna Clarke, etc etc. Me encontraré, en el 90% de los casos, obras de Melville, Bécquer, Shakespeare, Johnson, Calderón de la Barca, Cervantes... (en el otro 10%, las suyas y las de el resto de enchufados a Alfaguarra). Curiosamente, ese 90% de obras son de libre circulación, están a disposición GRATUITA de cualquiera que las desee copiar, porque pasados sesenta o setenta años (no recuerdo exactamente) desde la muerte de un escritor, sus libros pasan a perder todos los derechos de autor que pudieran tener, y hay páginas web que se dedican, de forma totalmente legal, a distribuir estas obras, tales como el Proyecto Gutemberg. Así que no necesito que ninguna editorial venga a imprimirme en papel de limpiarse el culo, con traducciones de mierda, y en una calidad general asquerosa, ninguna de estas obras. Y encima me cobre 5 euros por las dos primeras entregas y 8 por las 50 siguientes.
2.- Normal que el gobierno no me abarate los libros. No le interesa, como usted bien dice, porque pensamos. Así que, eliminemos el Ministerio de Cultura y el de Educación (que, mire usted por dónde, sí que regalan libros de texto), y con él todo tipo de vinculación con editoriales, conversaciones (monólogos) en azoteas, leyes del cine favoritistas, becas precarias... y gastémonos, como venimos haciendo hasta ahora, una media de 25€ por un libro en una edición medianamente cuidada, sin que se nos desencuaderne al tercer día, sin que huela a palomar. Y, si eso, mejor compramos los suyos, para que usted pueda seguir viviendo alegremente, mientras que los jóvenes a los que nos gusta leer, con suerte, tenemos olor a palomar en el dormitorio, todos los libros deformados, con tamaño de letra 5, plagados de erratas... Todo ello, signo de que tenemos una economía sana y saneada que nos permite adquirir libros de bolsillo. Eso, y que las viejas que babean en la azotea sean las que se gastan los 25€.

Perdone usted si me he alargado un poco con mi contra-respuesta, pero es que ayer se pasó usted el 90% de la 'conversación' hablando. Un cordial saludo,

J.

16 comentarios:

Manolo dijo...

A ti lo que te pasa es que eres un pijo y un elitista. Si leyeses, como todo el mundo, el 20 Minutos y el Marca, no te parecería cara la literatura. Ahora, si el señor se nos descuelga con el rollo cultureta de Paul Auster...¡pues lo pagas!

Anónimo dijo...

MARCA?

:O


ggggggg pug!




T.

Anónimo dijo...

Juanlu podrías mandar esto al "Cartas al director" del Córdoba.A mí me gustaría mucho que lo hicieras

Abdul Alhazred dijo...

A las cartas al director? Cogollos. Y eso para qué?

Rompememes dijo...

Pues seguramente para que te la rechacen y te lo devuelvan. Pero por probar no estaría mal. Y si no te la admiten en el Córdoba, pues prueba en el Marca o el 20 Minutos

:DDD

Cuando acabe con el de García Viñó te lo voy a tener que pasar...

Abdul Alhazred dijo...

El de Viñó ya está pedido a Beta. Llegará en 10 días ;) Y me he acabado comprando el de Punset, que el que me prestaron está ahora en Sheffield y no me dio tiempo a terminármelo :P

Anónimo dijo...

pues para que todo el mundo te lea, y seguro que con eso de hablar de Eutopía y "criticarlos" más aún. la clave está en poner un buen título.



Yo tengo pendiente alguna que otra para contar verdades y mentiras de ésta, nuestra UniversidaT.

T.

Rompememes dijo...

Pues cuando tengas el de Viñó, le dedica un par de páginas al Millás (387-89). No mucho porque todavía es un segundón y no está en "primera fila".

M1L dijo...

No les conozco pero una vez he disfrutado de la lectura de esta entrada, si me dejan les comento que creo que la literatura exige una abstracción pareja al placer de su interpretación.

Supongo que al que le gusta leer, muchas veces, las exigencias en cuanto a formato o pretensiones editoriales no casan con sus propias demandas. Existen contradicciones por las que uno bien puede gastarse unas cantidades importantes en un ejemplar para deleitarse con ilustraciones que no siempre refieren - quizás aludan y ni tan siquiera en ocasiones- a los textos incluidos.

A la inversa, algo así ocurre con publicaciones del tipo de FMR o revistas que, a través del diseño, pretenden construir un imaginario propio y exclusivo.

Pero esa persona también es capaz de subsanar errores de imprenta o traducción - cuando no despistan- con ediciones de baja estofa y peor presentación por el interés aprendido y sus ansias.

Con la música, a no ser que nos centremos en las distintas ediciones de clásica o en los, cada vez, menos habituales sistemas AAD y ADD de sonido, ocurre algo distinto.

Es el ámbito del 'underground' y la especialización el que suele exigir un desembolso mayor. Claro que me refiero a un determinado tipo de música que lleva ya la impronta artística hasta el límite. De otros casos, más bien tribulaciones, comentaría pequeños tesoros o sorpresas aún no descubiertos por las minorías de culto (no las del grupo de confidentes o amigos).

Por otro lado y a tenor de esta especie de histeria colectiva que se sucede entre los lectores (los que no lo son, cada día dudo más de que se preocupen de estas diatribas y, los aficionados a la música no discuten para que bajen los precios de los compactos de Eraldo Bernocchi), me pareció interesante la columna de Eduardo Mendoza acerca de los libreros, ejercicio harto demagógico e irónico (supongo).

Eso de la gratitud por el interés de la venta es patrimonio de no muchos al igual que el ámbito del cómic.

De todos modos, cuanto menor es el alcance del medio de expresión, mayor es el elitismo que le rodea aunque las denuncias y el tono de la discusión tengan una menor carga de profundidad.

Con toda esta parafernalia resumo que al final, el interés suscitado en el lector y el oyente apasionado trasciende presentaciones. Otra cosa es la conservación de esos formatos en la discoteca o la biblioteca de nuestras casas.

Saludos.

Abdul Alhazred dijo...

Sigo tu (si me permites el tuteo) razonamiento, pero creo que te has quedado en la superficie del mío, sin llegar a lo que verdaderamente quiero transmitir con la entrada.

No es una cuestión de presentación, de tapa dura o tapa blanda. Es una cuestión de que, por mucho que me intenten vestir de seda el precio de la literatura, no van a conseguir convencerme. En España el mecanismo editorial es simple: los libros se publican en formato de buena calidad. Si el libro tiene suficientes ventas, al año y medio o dos años de su publicación, saldrá en bolsillo. Si no, jamás lo hará.

Yo no tengo ningún problema en comprar libros de bolsillo, en absoluto. Con mi biblioteca y economía, me sería imposible mantener toda la colección en ediciones cuidadas, ilustradas, etc. Mi queja va por otro sitio.

El problema es que se nos intenta vender que TODA la literatura es barata, cuando eso no es cierto. La literatura barata es la que podemos conseguir gratis, y encima tienen la cara dura de querer cobrarnos por ella. Pero esas ediciones baratas, que harían que las palabras de más gente aparte de Millás, Marías, Almudena Grandes o Pérez Reverte llegasen a un sector más amplio, nunca lo hacen. Y te guste o no, te tendrás que acabar gastando 30€ en un libro de artículos de Salman Rushdie, porque nunca saldrá en una edición de bolsillo. Y, la verdad, con precaria economía, 30€ siguen siendo un sacrificio importante.

Un saludo,

J.

Anónimo dijo...

¿Superficial? Por supuesto, pero creo que útil. De todos modos, no me considero un lector de literatura apasionado, en muchos sentidos. Sí, un lector apasionado.

El ejemplo de Rushdie me parece bien...pero es que... depende de lo que te interese leer. Hay ediciones, según lo que apuntas, de autores nacionales que alcanzan precios exorbitados antes de tener su edición de bolsillo o 'bestseller'.

Pero yo me planteo entonces ¿merecen la pena esos libros?.

En cuanto a lo de los LIBREROS, me gustaría apuntar que para mí, gratitud no es un asesoramiento gratuito - o fortuito- acerca de algo que leer, ni el agradecer la compra recordando un nombre, y sí el que me dejen ver el interior de un buen libro, incluso si para ello han de desenvolverlo... o el planificar un escaparate. ¿Qué te parecen los escaparates de las librerías?

M1L

Anónimo dijo...

"sin que se nos desencuaderne al tercer día, sin que huela a palomar"

Este es uno de los puntos que más me marcó en su lectura. A mí me gustan también los libros que se pueden doblar, que no requieren de rigidez en la lectura. A veces, este tipo los subrayo.

Abdul Alhazred dijo...

Y, desde mi punto de vista (que espero ganarme la vida con la literatura, aunque no escribiéndola), creo que no deberíamos asustarnos de subrayar, anotar, hacer comentarios... en los libros que nos dé la gana. Yo suelo leer con lápiz en la mano, anoto ideas, subrayo cositas... y no pasa nada, oiga! El libro se sigue leyendo igual de bien.
Ojo, no subrayaría un incunable, claro :)

Anónimo dijo...

"espero ganarme la vida con la literatura, aunque no escribiéndola"
.- Entonces...¿por qué no propones modelos de edición en lugar de quedarte en la superficie (puntos 1 y 2)?

1.- En los quioscos no voy a encontrar ediciones a 5 euros de (...). Me encontraré, en el 90% de los casos, obras de (...).


2.- "eliminemos el Ministerio de Cultura y el de Educación (que, mire usted por dónde, sí que regalan libros de texto), y con él todo tipo de vinculación con editoriales, conversaciones (monólogos) en azoteas, leyes del cine favoritistas, becas precarias..."

No sé... no encuentro soluciones, ni ideas,... sólo crítica. Estoy de acuerdo con ciertas cosas pero...

Saludos

Abdul Alhazred dijo...

Bueno, tampoco soy (ni pretendo ser) editor ni nada por el estilo. Lo mío tira hacia algo más académico. Sólo conozco un par de datos sobre el mundo editorial, y uno de ellos es que el precio de un libro, tal y como lo compramos en la librería de turno, es de unos 2 euros máximo. ¿Dónde se pierden los otros 20 ó 25, si no los tiene el autor? Estamos en el mismo caso que con la especulación del ladrillo o la lechuga que nos llega a la mesa, que duplican, triplican, cuatriplican su precio antes de llegarnos, y se pierden en bolsillos en la sombra (o no tan en la sombra). Si José Moreno, el Pocero (el que va a la cárcel no, el otro) es capaz de hacer pisos por 15 millones de las antiguas pesetas, todo el mundo puede hacerlos.

No puedo arreglarlo (todavía) porque no tengo la capacidad (todavía. Todo se andará ;P), pero al menos tengo el derecho al pataleo, y procuro dejarme engañar lo menos posible en temas editoriales (como en el caso de las colecciones de clásicos de siempre, que están gratuitas por todas partes, y encima quieren que pague por ellas) que, a fin de cuentas, es de lo que entiendo. Desde este blog grito lo que puedo, y el que caiga por aquí, que recoja lo que quiera o le interese. Y sí, tristemente me la meterán doblada en otros temas. Pero bueno, al menos Melville y Milton seguirán siendo gratuitos para mí y para todo aquel que los quiera.

Un saludo,

J.

Anónimo dijo...

No pretendía abroncar... sólo que me sorprendió parte de tu balance.

saludos

M1L